Actualizado el 23/09/2026
La morcilla patatera puede disfrutarse simplemente untada sobre una buena rebanada de pan, pero sus posibilidades en la cocina van mucho más allá. Su textura cremosa y el sabor característico del pimentón hacen que combine especialmente bien con patatas, huevos, quesos, verduras y otros ingredientes.
Además, puedes elegir entre una patatera dulce o picante dependiendo del resultado que quieras conseguir. Una variedad más suave funciona muy bien en aperitivos y combinaciones con queso, mientras que la picante puede aportar un punto extra de intensidad a platos calientes.
Si todavía no conoces bien este producto extremeño, puedes descubrir qué es la morcilla patatera y por qué no es realmente una morcilla en nuestra guía dedicada a ella. Y si ya la conoces y quieres llevarla a la cocina, toma nota de estas ideas.
4 recetas con morcilla patatera para disfrutarla de otra manera
Desde unos huevos rotos hasta unas croquetas, la patatera puede convertirse en el ingrediente protagonista de recetas muy diferentes. Estas cuatro propuestas son una buena forma de empezar.
Huevos rotos con morcilla patatera picante
Los huevos rotos admiten muchas variaciones, y sustituir otros embutidos por morcilla patatera picante permite preparar una versión con mucho sabor y un marcado toque extremeño. Puedes prepararlos así para cuatro personas:
- Pela tres patatas grandes, córtalas y déjalas en agua con sal unos 20 minutos antes de freírlas.
- Fríe dos huevos por persona.
- Corta 200 gramos de morcilla patatera picante y pasa los trozos a una sartén caliente vuelta y vuelta. Estarán en su punto cuando empieces a ver que sueltan un poco de grasa.
- Coloca las patatas en la base de cada plato, pon los huevos encima y córtalos con un cuchillo para mezclarlo todo bien. Termina añadiendo la morcilla patatera y un poco de sal.
Te vas a chupar los dedos con total seguridad. Acompaña el plato con un buen pan para mojar y tus invitados no tardarán en aplaudirte.
Tostas con berenjenas asadas, queso brie y miel de tomillo
Si buscas un aperitivo diferente, la combinación de patatera, berenjena asada, queso brie y miel consigue mezclar sabores intensos, cremosos y ligeramente dulces. Para esta receta necesitarás:
- Pelar y cortar una berenjena en rodajas finas que bañarás con un hilo de aceite de oliva y sal. Debes hornearla hasta que esté asada.
- Preparar una rebanada de pan rústico por persona. Refriega un diente de ajo por su superficie y tuéstala en el horno ya caliente. Cuando esté lista, añade un chorro de aceite de oliva.
- Untar la morcilla patatera sobre el pan caliente, cubre con una loncha de queso brie por tostada y con láminas de berenjena. Vuelve a hornear durante un minuto hasta que el queso se derrita. Al sacar la tosta, añade un poco de miel de tomillo.
El contraste entre el pimentón de la patatera, la cremosidad del queso, la berenjena y el toque dulce de la miel convierte esta receta en una opción estupenda para un aperitivo o una cena informal.
Croquetas de morcilla patatera
La textura de la patatera también permite incorporarla fácilmente a una masa de croquetas. El resultado son unas croquetas cremosas en las que el sabor del pimentón está presente desde el primer bocado.
- La bechamel la debes hacer mezclando 25 gramos de mantequilla y otros 25 de aceite. Añade 40 gramos de harina de trigo, 25 gramos de harina de maíz, 100 gramos de nata y 400 ml de leche. Una pizca de sal y otra de nuez moscada son suficientes para darle más sabor.
- En una sartén aparte sofríe 40 gramos de cebolla y 100 gramos de morcilla patatera.
- Mezcla estos últimos ingredientes en la bechamel y deja enfriar durante un día. Forma las croquetas pasándolas por harina, huevo y pan rallado. Fríelas en aceite bien caliente y ¡a disfrutar!
Puedes servirlas solas como aperitivo o acompañarlas de una salsa suave que no oculte el sabor de la patatera.
Patatas a la importancia con morcilla patatera
Las tradicionales patatas a la importancia también admiten una versión con sabor extremeño.
- Calcula aproximadamente una patata grande por persona. Corta las patatas, fríelas y resérvalas mientras preparas el resto del plato.
- En una sartén, sofríe una cebolla a fuego lento. Cuando esté bien pochada, incorpora un poco de vino blanco y un majado elaborado con dos dientes de ajo, sal y unas hebras de azafrán.
- Añade las patatas y deja que se cocinen lentamente hasta que estén tiernas y hayan absorbido parte del sabor del guiso.
- Al servirlas, incorpora unos pequeños trozos de morcilla patatera. Con el calor del plato se ablandarán ligeramente y aportarán su característico sabor a pimentón.
Es una forma sencilla de transformar una receta tradicional sin que la patatera llegue a ocultar el resto de ingredientes.
¿Morcilla patatera dulce o picante para cocinar?
Las dos variedades pueden utilizarse en cocina, aunque el resultado será diferente. La morcilla patatera dulce resulta especialmente versátil para tostas, croquetas o preparaciones en las que intervienen quesos y otros ingredientes intensos. La patatera picante, en cambio, aporta más carácter y funciona especialmente bien con huevos, patatas y platos calientes.
No hay una única elección correcta: puedes utilizar una u otra según el punto de intensidad que quieras darle a cada receta.
Descubre nuevas formas de disfrutar la morcilla patatera
Estas cuatro recetas son solo algunas de las posibilidades de la morcilla patatera en la cocina. Su textura permite untarla, cocinarla, integrarla en masas o añadirla al final de un plato para aportar cremosidad y ese sabor tan característico del pimentón.
También puedes adaptar cada preparación a tus gustos utilizando una variedad dulce o picante y combinándola con ingredientes diferentes.
Si quieres preparar alguna de estas recetas en casa, descubre nuestra selección de morcillas patateras extremeñas y elige la variedad que mejor encaje con tu plato. Ahora que conoces todo lo que da de sí la morcilla patatera, de ti depende probarla. Accede a nuestra tienda para comprar la que mejor se ajuste a tus gustos. Prepárate para poner a prueba tu paladar.

